martes, 4 de septiembre de 2012

Expectativa mundial por la llegada de un robot a Marte

Curiosity, el complejo vehículo explorador de la NASA amartizará en pocas horas; lleva un laboratorio capaz de analizar rastros de vida en el planeta rojo
Un modelo a escala de la nave.  Foto: Reuters
Los "instrumentos" con los que contará la agencia espacial estadounidense son tres sondas que hoy orbitan el planeta rojo y testificarán cómo se desarrollará el amartizaje del rover todoterreno Curiosity (Curiosidad), un verdadero laboratorio en movimiento cuya misión principal es la de descubrir compuestos orgánicos que permitan averiguar si el ambiente del planeta rojo contiene o pudo albergar vida, y de existir, si ésta es nativa o provendría de meteoritos.
 
De esta manera, la NASA tiene todo listo para que sus sondas Odyssey y Reconnaissance Orbiter, junto con la Mars Express, de la Agencia Espacial Europea (ESA), puedan enviar desde la atmósfera marciana la confirmación del esperado exitoso descenso de Curiosity en el cráter Gale de Marte, en lo que los ingenieros espaciales denominaron como una maniobra de "siete minutos de terror".
El observador Odyssey, que orbita Marte desde 2001, sufrió un fallo hace pocas semanas, que debió ser corregido mediante una maniobra de reposicionamiento de último momento, para permitir que la sonda pueda certificar la llegada de Curiosity al suelo marciano.
Puntualmente a las 5.31 GMT del 6 de agosto (2.31 hora argentina) se espera que Odyssey transmita a la Tierra la noticia del exitoso amartizaje del vehículo robot. Esa información habrá viajado 14 minutos por el espacio hasta llegar a la Tierra. Las otras dos sondas marcianas, Reconnaissance Orbiter y Mars Express, también observarán el acontecimiento, pero por motivos técnicos sólo podrán emitir sus datos más tarde.

Descenso crucial

El argentino Miguel San Martín, ingeniero principal de guiado, navegación y control del Laboratorio de Ciencia de Marte de la NASA, será el encargado de posar sobre suelo marciano al vehículo Curiosity.
Después de ser lanzado el 26 de noviembre de 2011 desde Cabo Cañaveral, Florida y viajar por el espacio durante 245 días (poco más de ocho meses) a una velocidad de 12.000 kilómetros por hora y cubrir una distancia de casi 570 millones de kilómetros, el rover descenderá primero con el paracaídas más grande jamás construido, y luego mediante un mecanismo de propulsión y un sistema de cables similar a las grúas aéreas que utilizan los helicópteros para colocar equipo pesado en lugares inaccesibles en la Tierra.
Esa arriesgada maniobra del vehículo (con 3,05 metros de largo, 2,74 metros de ancho y 2,10 de altura hasta su mástil) y un peso de casi una tonelada supone detener su caída de casi 20.000 kilómetros por hora a 0 en sólo siete minutos, lo cual requiere que pase por una "metamorfosis en la que cambia su configuración más de siete veces", en lo que reviste para los científicos de la NASA la misión robótica más complicada de la historia.